martes, agosto 20

 
De Montesco y Capuleto.
En el instituto, en clase de literatura, tuvimos que leer Romeo y Julieta. Mi profesora de literatura se empeñó en que representáramos la obra, aunque en mi curso sólo había chicos. Al más guapo de la clase le tocó Romeo, y a mí, cómo no, Julieta. Supongo que más de uno se sentiria dolido o incluso celoso de no ser uno de los protagonistas, pero yo no. Le dije a la profesora de literatura que Julieta era idiota: se enamora de la única persona que no puede tener a su lado, y luego culpa al destino de su propia decisión. La profe me dijo que cuando el destino se cruza en tu camino a veces no te deja otra alternativa, como cuando te sale un grano en la frente y no hay más remedio que ponerse una tirita. Fue tan gráfica que aún busco cada mañana granos en mi frente y, por si acaso, me pongo tiritas. En el instituto yo ya tenía muy claro que el amor, como la vida, es fruto de las decisiones, y el destino no tiene nada que ver con ello. A todos les parecia muy romántico: Romeo y Julieta, el amor verdadero. Yo pensaba que si Julieta fue tan tonta como para enamorarse del enemigo, sentirse asediada por el destino, tomar una droga para inducirse un coma y despertar viendo a su amante muerto para luego atravesarse el corazón con su propia daga: se merecía lo que le pasó. Es lo que tiene confundir el destino con tus propias decisiones.


viernes, agosto 9

 
Hace dos siglos, Benjamin Frankling dijo: nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Él descubrió la electricidad. Importante hoy en dia. No sé porqué siempre posponemos todo lo que es importante para nosotros, pero si tuviera que adivinarlo, diria que tiene mucho que ver con el miedo. El miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo. El pájaro más rápido atrapará al gusano. Y el gusano que duda, está perdido. 
No podemos fingir que no nos lo advirtieron los sabios o los poetas malditos, instandonos a vivir el momento (carpe diem). Aunque a veces debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos vivir nuestras vidas. Debemos cometer nuestros propios errores, debemos aprender nuestras propias lecciones, debemos dejar las posibilidades de hoy bajo las alfombras del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos lo que Benjamin Franklin queria decir. Que es mejor saber que preguntarse. Que despertar es mejor que dormir. Y que fracasar, o cometer un error, es siempre mejor que no haberlo nunca intentado.

viernes, agosto 2

 
A veces me invento aniversarios que en realidad no existen. Como el día en que perdí mi primer diente. El día de mi primer eclipse solar. O el día en que decidí que quería llevar una vida sin ti. Y para celebrarlo me monto una cena tan única como extraña, porque yo prefiero salmón con mostaza, pero a mí me encanta la zanahoria con guacamole, así que siempre acabo discutiendo conmigo mismo mientras salgo a la terraza a ver cómo sobrevuelan mi cabeza estrellas fugaces, que a menudo confundo con murciélagos, con una estación espacial, o con el puente aéreo. A mí me encanta salir a la terraza a oler la noche, pero a mí no. Estos días, acostumbran a ser tan tristes como alegres, todo depende del nivel de alcohol que invada mi cabeza, pero invariablemente son dias para olvidar. Aunque yo siempre los recuerde. Pero yo no.
(Esta canción no tiene nada que ver con el post, pero me mola. Y a mí también)
(La traduzco a cambio de sexo. Y yo también)


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