miércoles, marzo 25

 
En mi edificio hay dos perros: el setter rojizo de mi vecina de arriba, una morena con mucha mala leche pero con la que puedes contar si necesitas cualquier cosa (que no sea una felación) y el cocker negro de la de al lado, una rubia anoréxica que lleva anoraks de Burberrys y es simpatiquísima, pero no le pidas que te haga el boca a boca en caso de parada cardio-respiratoria si es su día de manicura, porque sólo tiene aliento para sus uñas. Los dos perros son monísimos, siempre me ladran como posesos. Y además son macho y hembra. Cuando se cruzan en el vestíbulo montan una coreografía (los cuatro) de lo más interesante. Sin entrar en detalles escabrosos sobre quien olisquea primero el trasero a quien, tras el júbilo de la nueva (y frenética) toma de contacto, la perra suele dar un tremendo salto hacia atrás en la primera aspiración, como si él llevara un cactus en el culo, en cambio el perro acostumbra a aparentar un cierto estado de éxtasis, como el que podría experimentar al oler un precioso ramo de rosas relleno de suculentas albóndigas de primera clase. Pero lo interesante de la coreografía no son los perros: son las dueñas. Las dos parecen obviar que sus perros adoran olfatearse el culo (hasta que la perra cambia de opinión, claro), y no dejan de tirar de las correas intentando separarlos como si les fuera la vida en ello.
¿A qué viene esto?
Pues, hace mucho tiempo que me había fijado en una chica del curro, nunca nos habíamos hablado, pero sí cruzado en numerosas ocasiones por los pasillos. Digamos que nos olisqueábamos en la distancia. Hoy alguien me ha dejado un mensaje en el contestador, pidiendome que quedáramos a una hora y en un lugar concreto, necesitaba hablar conmigo urgentemente. De cosas de trabajo, evidentemente. Cuando he llegado a la inesperada cita a ciegas, resulta que era ella. Y hemos improvisado una especie de coreografía. Siempre muy educada, sin llegar a agacharnos para olfatearnos el culo. Y menos mal, porque la pobre olía fatal. Y me he sentido como la perra de mi escalera: clavando el hocico en un cactus. Pero sin tener la fortuna de que me tiraran de la correa para intentar separarme y llevarme de paseo. En fin, al menos sé que no me gustan todas. Que aún tengo criterio. Concretamente, el mismo que la perra de mi vecina.

Comentarios:
:o joder.. qué pena no? con lo bien que pintaba..
 
Gracias por los ánimos, querida, ahora me siento mucho mejor.
 
que no ocurra todo los días no significa que tenga que ocurrir con cualquiera coco.. eso del sexo digo.
a no te digo lo de olerle el culo a alguien!!!

besitos..
 
¿olía fatal?, puag, con lo baratas que están algunas colonias y el jabón no te digo. Jo, qué pena...
 
Si es que te pasa cada cosa...
 
si es que ene el fondo, somos animales!
tienes que estar contento de que4 no te gusten todas jeje
si no sería un sinvivir!!
besotes
 
ya no te pasa x mi blog :(
besotes!!
 
Ya aparecerá alguien a quien te encante oler y pase las pruebas rigurosas de tu criterio (sé que tienes el listón muy alto; una pena para muchas). Besitos, corazón.

Cuantas cosas quieres pedirle a tus vecinas. Me ha sorprendido. Por eso de que no te gustan todas, vamos...
 
Ser selectivo es bueno.
Sobre todo si el enemigo huele que tumba.
Jaja.
 
Por un momento creí que estaba leyendo el blog de Ally McBeal
 
Jejeje. Confirmadas mis sospechas. Aunque alguien te atraiga físicamente, si su olor corporal no te va, no hay nada que hacer. Se te encoge todo.

Si es que en el fondo somos como animales.

Muy buena la frase: "Sólo tiene aliento para sus uñas", jajaja.
;-)
 
Como dice una amigo mío… lo primero es la higiene!! Y es que es verdad... Da igual lo guapo o guapa que seas, si eres un cochino.

Un besitooo
 
El tema oloroso es fundamental, a ti te ha demostrado que el que tuvo retuvo ( el criterio quiero decir )
Un besazo
 
jajaja...Tranquila eso de creer que uno tiene criterio, verdad?
jajaja....Besos!!!
 
tranquiliza, quería decir...
 
Tranquilo, yo uso Eau de Blog...
 
Las que somos de hojalata no sudamos.

Vale?
 
Casiiiiii! lástima que lo del olor sea de los temas insalvables ¿verdad? Es que así, no hay manera Coquito... hoy tampoco follas... ¿o sí? aiiiinnnnssss
 
Uh! Qué poco me ha costado imaginarte a cuatro patas.

(¿Revisando entradas antiguas?)
 
Genial. No pierdas nunca tu propio criterio!

Besossss
 
Vaya!, no sé si se admiten intervenciones masculinas, pero ahí va la mía.

De la misma manera, una fragancia acorde con una personalidad es un 80% de terreno ganado, caeteris paribus.

La percepción alcanza antes la parte más ancestral que la racional de nuestra mente. Una mala olor se asocia con enfermedad. Una fragancia evocativa se asocia con el éxito de la propuesta evolutiva.
 
Vaya, qué interesante. De verdad.
 
pues di que sí... para mí también es importante. un secretillo: prueba a echarle un poquitíiin de perfume a las sábanas cuando las cambies... es genial, no te digo más ;)
 
(alfons, ets la repera... :)
 
[Off-Topic]

Babs: Pos anda que el secretillo ...
 
Que no te gusten todas no significa que tengas criterio,
querido ;)
 
Entonces qué significa?
 
que un mal día lo tiene cualquiera ;)
 
Es que el olfato tiene mucho, pero mucho que decir a la hora de la atracción física.
Esa chica debería saberlo, será tonta.
 
Qué elegantemente te erizas.
 
Estaré más pendiente del olor ajeno, aunque he notado que inconscientemente inhibo mi capacidad olfativa, ¿será mi instinto?
 
Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]



Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace



<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]