miércoles, octubre 22

 
Interruptores.
A veces alguien me habla y suena un click en mi interior, como si un interruptor se encendiera o se apagara. Cuando se enciende, conecto, me engancho, es como cabalgar sobre la cresta de una ola que te lleva camino de una playa donde la arena no quema y el viento sopla fresco, limpiándote por fuera y por dentro. En cambio, cuando el interruptor se apaga, me cierro e inmediatamente me alejo, como si me dejara arrastrar por las olas mar adentro, apartándome cada vez más de la orilla. Como un náufrago a quien se ha llevado la marea. O la resaca. Y como un náufrago, sólo me queda callar y ponerme a pensar.



(Mil besos y mil te quieros por las sesiones de diván, café, sonrisas regaladas y palabras que abrazan. Es que tengo una psicóloga que no me la merezco. De verdad. Además es todo corazón. Y qué cuerpazo. Y qué voz. Pero qué rebonica es, por dios. Tiembla, Vonda Sheppard).


Comentarios:
Haces bien, la reflexión acostumbra a iluminar la confusión.
Pero no sabía yo de esas habilidades de lo bonobos...
Todo lleva su maldito tiempo.
 
:)
 
A mí esto que cuentas me pasa en mis épocas de reencuentro conmigo, cuando estoy perdida y me contagio con casi todo.
 
Yo también me contagio con casi todo. Y pensaba que el sarampión era malo.
 
Creo que tu psicóloga te ha permitido nadar un poquito con tu flotador de pato en la orilla. De ahí a dejarte naufragar...eso, querido, eso es algo que nunca ocurrirá, al menos mientras que esa psicóloga esté a tu lado, que por cierto, creo que será siempre y aunque tu no creas en los siempre, la psicóloga si. Enganchada a tu espalda y a tu mirada irá hasta el infinito y más allá vigilando como las olas te mecen y al acecho de que ningún tiburón despistado se te meriende.

Mil besos y mil te quieros
 
O sea... que estás aprendiendo a nadar :)

Bien, estupendo, fenomenal, pero de aquí a nada te quiero enfrentado a las olas sin flotador ni patito ni hostias. Decidiendo tú hacia dónde quieres ir y con fuerza suficiente para reirte del proceso de aprendizaje.

Cuídate y quiérete, que eso hace flotar bastante:)

Un beso.
 
El rebonico eres tu...

que lo sepas :)

Besicos
 
hay que tener cuidado, puede que alguna de esas personas que te hacen naufragar, sean las que luego te acerquen un tablón para que flotes... Disfruta de tu psicóloga, pero no te cierres en banda ante primeras impresiones que no enciendan tu interruptor.

Me encantó el post de hoy.
un bes!
 
Te entiendo perfectamente, es como si tu propio cuerpo, como mecanismo de autodefensa, desconectara y conectara dependiendo de quien te hable o no
A mí me pasa igual
Un abrazo
Rampy
 
..."hasta el infinito y más allá"... tú si que sabes, moza.

Fdo: Buzz Lightyear

Náufrago, arrímate a mi orilla que te espero con la toalla.

Mil besos, querido.
 
Tengo un amigo muy sabio que me dice que cuando aprenda a controlar mis pensamientos, a saberlos apracar, a detenerlos, aprenderé definitivamente a ser feliz.

Mucho tiempo para pensar no es bueno, (creo)

Así que nada y llega a puerto, mi niño,

Besos,
 
aparcar, ¡¡joer!!!

:)

Ejquescribo con dos dedos...
 
Existe un puente en Roma donde los enamorados cuelgan candados y luego tiran la llave al rio Tiber en señal de su union.
http://www.goear.com/listen.php?v=a839053
 
cuando te leo se encienden los interruptores. besitos
 
Has fabricado ya al señor Wilson?
 
Bueno, llego a tiempo de presenciar a un naúfrago con psicóloga, escena de celos, sexo, cam y tu hablando de interruptores juas!

Feliz desconexión jaja.
 
yo lo vivo a menudo ultimamente... y doy gracias a que tengo ese interruptor que alguien enciende de vez en cuando para que no esté siempre tan apagada... es una suerte tener interruptor...
 
Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]



Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace



<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]