viernes, febrero 16

 
Mi álbum de fotos.
Esta noche he encontrado en el sótano un álbum de fotos antíguo que dice que yo antes era rubio y bien parecido. Que vivía en una casa vieja, caldeada por una estufa de leña que alimentábamos con listines de teléfono y ramas secas arrancadas de un jardín que parecía no tener principio ni fin. Que teníamos un perro sin raza, habitaciones frias y una larguísima escalera que yo utilizaba de tobogán. También me ha dicho que en invierno hacía tanto frio que salían sabañones en los dedos de los pies. Que mi madre introducía en la cama una bolsa de agua caliente con la cabeza de pluto que quemaba al acostarse, como si mordiera las piernas, y que amanecía completamente congelada. Que en otoño las aceras se llenaban de hojas secas sobre las que saltar, y de charcos gigantes en los que jugar a navegar con barquitos de papel. Que mis padres eran jóvenes, atentos, educados y amables. Que me adoraban. Que los días eran fáciles y las noches felices. Que me dormía sin taparme la cabeza con la almohada, sin tener que espantar fantasmas, ni contar hasta mil al revés. Me ha dicho que tenía buenos amigos, los mejores, en pantalón corto y camiseta de tirantes. Que las vacaciones eran eternas y me lo pasaba siempre genial. Que tenía una familia alegre que nunca discutia por tonterias y se reunía alrededor de una paella sin necesitar excusas, para rajar de política, de fútbol y de remedios, un domingo de cada dos. Dice que aprobaba sin estudiar y que me pasaba los días subido a una bicicleta oxidada con pinzas de madera en los radios, en una calle sin asfaltar, acompañado por un perro cruce de pastor alemán que se creía avestruz. Que mi padre tenía un seat seiscientos color verde manzana donde cabía dios y su madre con todo su equipaje de mano y objetos personales. Que yo una vez le abollé el capó con la cabeza al caerme de la bici.
Sinceramente, creo que mi álbum de fotos a veces tiende a exagerar un poco, pero esta noche me ha parecido que estaba un poco sensible y no me he atrevido a contrariarle. Es que ando un poco mal de kleenex últimamente. Me vais a perdonar.

Comentarios:
los albumes de fotos estan genial y ya no se usan. muy pronto esa escena tendra que ser como minimo en un salon con una pantalla de cataplasma de alta revolucion y fotos de diez millones de terapixeles. en fin.
 
Me encantas. En fin. Supongo que ya nada volverá a ser lo que era. Por si acaso, voy a preocuparme de seguir haciendo álbums de fotos. Un abrazo, super.
 
Esta noche....te alimentas de recuerdos?

Precioso.

Unbeso
 
Acabo de decidir que esta noche me alimento de ti.
Un beso.
 
Mientras te alimentes y no llegues a la desidratacion todo va bien coco.

:-)
 
PUes me ha convomido lo de pluto!!!!, pues me gusta lo que ha salido de ese album, que lo siguas disfrutando y encontrando más tesoros de cuando eras un niño rubio

Besos Coquito y que pases buen finde!!!
 
Creo que fue Walter Benjamin quien dijo que la única patria del hombre es la infancia. Y pienso que tiene razón, que si hay desde luego alguna patria, allí tiene que estar. Pero no puede dejar de reconocerse que las hay más y menos acogedoras, más luminosas y más pobladas de claroscuros. Que hay fotos que uno querría hacer desaparecer de su álbum, si no es que no han acabado ya sepultadas bajo la alfombra con la esperanza de que el polvo y las polillas logren un día lo imposible: borrarlas de un plumazo.
A esa infancia tuya, tan llena de luz, querría yo regresar en esos días en los que la piel adulta y el mundo que la curte son sólo extrañeza y extranjería.
 
Es lo que tienen los álbumes de fotos, que son preludio de intensas sensibilidades que añoran nuestra vida de niños.
(¿No le dabas una patada a la bolsa de agua caliente para expulsarla de la cama antes de que se congelara? Yo sí)
 
Qué haríamos sin recuerdos...De vez en cuando me tomo un potito de frutas a media con mi hermana. Es como un brindis por nuestra infancia.
 
He llegado casi sin querer a tu blog, y espero y confío en que no te importe demasiado que siga husmeando entre tus palabras.
Me quedaré un ratito...me gusta lo que escribes, cómo lo escribes.

Un saludo
 
¿Y lo bien qué huelen algunos recuerdos? Coco, baja a la tienda de los chinos de cerca de tu casa (seguro que hay alguna) compra botecitos de colonia vacíos y llénalos con los olores de tus fotos. Hhhhmmmm!!!! Verás cuando abras el de los días de la paella..., qué bien huele!!!
 
Mejor no contradecirlos, sino te sacan aquella foto en la que pareces salido (con perdón) de un campo de concentración.
 
No pareces hijo de los "sesenta" como yo...pareces un niño sacado de una peli neorrelista italiana...¡Hasta te veo en blanco y negro!
 
Mis primeras fotos son en blanco y negro nanci. Lo tomaré como un piropo.
 
Ay!! si quieres te presto mis kleenex, que tengo por doquier.
 
Querida sintagma, yo no sólo lo parezco, sino que lo soy. Salido. De un campo de concentración. O era gravitatorio. Ay, ahora no caigo.

------------

Daigual, los recuerdos últimamente me huelen a vinagre y a vicsvaporup. Nada que sea digno de enfrascarse, supongo.

------------

Bienvenida, Tomatita, estás en tu casa. Fríete a gustito.

------------

Princesa, pues yo sin recuerdos igual hasta era feliz. Ay no sé, miratú.

------------

(Nunca mox, de hecho, me encantaba tocarla cuando estaba fria, me imaginaba que era gelatina y que me tragaba los pies).

------------

Me ha encantado tu comentario antígona. Luego te paso a ver.

------------

Besitos, Laonza.
 
Vale aiguamel, te los cambio por los mios. ¿Tienes verdes repes?
 
Creo que tu y yo vivimos una infancia muy similar y más o menos en la misma época. Aunque a mi los sabañones me salian en los dedos de las manos y era como mox que tiraba la bolsa antes que enfriara. Y lo que más recuerdo son los veranos de domingueros con el seicientos cargado con las mesa y las sillas de camping...y la paellera.Que tiempos aquellos!
 
De pequeños somos más felices porque no tenemos todavía recuerdos que nos muestren los buenos momentos que una vez vivimos.
 
¿Por qué recordarlo? Yo sigo con mi bolsita de agua caliente xDDDDDD
 
Edulcorada, menudo comentario genial te has marcado.
 
que tiempos aquellos... coco...que nos hacemos mayores coño!
 
Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]



Enlaces a esta entrada:

Crear un enlace



<< Página principal

This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Suscribirse a Entradas [Atom]