jueves, enero 11

 
A veces, cuando conduzco al anochecer y veo alejarse las luces de la ciudad a través del espejo retrovisor, me invade una especie de sensación de vacío que me cuesta soportar. En realidad no sé si debería definirla como "vacío", porque es como si tuviera una enorme bola de billar en el estómago. O como si un elefante invisible se sentara sobre él. Me sucede a menudo cuando percibo a alguien muy cerca, pero al mismo tiempo sé que está muy lejos. Es como si de repente recordara que había olvidado algo importantísimo, y al mismo tiempo fuera consciente de que ya era tarde. Que era imposible regresar a por ello. Como cuando alguien se va sin que puedas despedirte. O como cuando las palabras se aferran a tu interior y no las consigues pronunciar. Sabes que están allí, pero se niegan a salir. Y esperan agazapadas, como aletargadas, hasta que un día te pillan desprevenido, leyendo un libro, viendo la tele o asomado a la ventana. Entonces se abalanzan sobre las bolas de billar que todos llevamos en el estómago y juegan con ellas hasta hacernos llorar.

Comentarios:
Tienes una forma de definir las emociones que me encanta...
 
Tú sí que me encantas.
 
Creo que no deberias apretarte tanto el cinturon de seguridad.
 
Esa sensación también la he tenido en alguna ocasión. La diferencia es que nunca hubiera sabido describirla tan bien como tú.
Ánimo, amigo.
 
coco mío, tengo el estómago lleno de bolas de billar.. y la cabeza llena de nubes, últimamente..
besos verdes
 
Has conseguido que recuerde mis momentos de impotencia, hombre no es como para darte las gracias, pero supongo que sentir, sea lo que sea, siempre está bien.
Para mí esa sensación toca techo cuando muere algún paciente si, a mi modo de verlo, aún no le había llegado su hora. Profesión durilla a veces..
Besos.
 
Esto es lejos y esto es cerca....dice coco.

Aquí la lejanía no existe.


Besazo,te odio.
 
No tengo palabras,
de mis ojos salen pequeñitas bolas de billar que se han ido desprendiendo de las grandes bolas de billar que llevo dentro de mi estomágo, otras veces, mi risa exala aire del gran elefante que se me ha posado encima del estomágo, leer este post me ha emcionado para conocer algo más de esa parte que tanto me gusta de ti.
 
De todos tus cocos, el que ha escrito esto es uno de mis preferidos. Besos.
 
Solo me fataba leer esto tan cercano, tan conocido y tan real. Pásame lo que tú ya sabes. Los mocos me llegan a los pieses.
 
Acostumbrada a leer tus post más extrovertidos e irónicos me he dado cuenta de que desconocía esta faceta tuya tan íntima y emocional.Qué bonito...
Enhorabuena por tu sensibilidad.
Un beso.
 
COCO has descrito de una manera increiblemente cercana lo que ahora me ocurre...sólo gracias has dicho las palabras concretas, el domingo cuando ese avión se lleve a 7000 km de mi algo me me hizo absolutamente feliz estos tres últimos meses me acordaré de ti. (me has hecho llorar)
 
UMMMMM, un poco xungo, no?
Coco,las bolas de billar no estan a la altura del estómago,creo q al menos las tuyas ,deben estar un palmo y medio por debajo....
Definitivamente eres un poeta camuflado.
No cambies,Bessos.
 
Me gustaría abrigarte, pero las bolas de billar de mi estómago están en plena carambola centrifugante. Hasta el punto de que me he cortado la trenza y mañana los dedos directamente, para no escribirlo.
Cuídate, coco, hermoso, hermosísimo.
Un beso grande.
 
Los retrovisores tienen una palanquita para evitar que lo que dejas atrás (o lo que se te viene encima) te deslumbre.
 
Vaya, yo también tengo una palanquita que salta cuando menos me lo espero. Y sin que nadie me deslumbre. ¿Seré un retrovisor?Abrazo, Pazzos.
 
jo... me has puesto to tierna... me encanta el post y como describes ese nudo marinero que alguien ata en el estomago. Creo que necesitamos urgentemente comer juntos- besazo DOBLE.
 
Yo sí que lo necesito. ¿Nos llamamos?
 
:)
Me ha encantado pasar por aquí.
Un besazo

Lau
 
¿Y cuándo dices que empieza la partida?
 
Lo suyo es que agarre usted el palo de billar, y meta todas las bolas en los agujeros. Y deje usted de comer semejantes cosas, que luego no me extraña que le entren ganas de llorar.

Un cuervo boquiabieto para usted y sus allegados.
 
Palíndromos incompletos, para solaz goce de usted y los suyos, querido.
 
Pues sí, es cierto. A mí, en vez de bolas de billar, se me ponen como huesos de aceituna que expulso, via rectal, cuando termina el proceso. Espero que tu organismo no responda como el mio.
Y ahora en serio; esos fantasmas que responden a estímulos puntuales tienen tanto poder que te conducen al llanto, a la angustia, al desasosiego. Son como crucigramas de la mente.
Un saludo
 
El elefante sobre el estómago o esas bolas de billar ahi alojadas.... no son otra cosa que un bloqueo en el cuarto chakra...
 
Si estás chafadillo, siempre estás a tiempo de animarte viniéndote a comer con unos belogueros. ¿Eras de Barcelona no? Se me ocurrió ahora de repente, así...y si no otro día cualquiera, quedamos con mia moore y nos ponemos tajaos de vino :_)
Lavidasoncuatrodias, no me gusta ver a nadie chafado que es como si me viera al espejo.
Un beso.
 
Coco ¿porqué no dejas que comentemos en el nuevo post? ¿Ein?
 
Vale.
 
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