viernes, diciembre 1

 
La insólita, incierta y jamás contada historia de Albino Fernández, criador de canarios. Juventud, divino tesoro.


Si existe en esta vida una etapa diversa y compleja por antonomasia, esa es la adolescencia. Por algo es también conocida como "la edad del pavo", aunque nadie sepa con certeza a qué se debe semejante calificativo, ya que parece poco probable que un pavo sobreviva a la pubertad, especialmente en tiempo de guerra; y si lo hiciera, qué más daría, tampoco le crecerían tetas ni pelusilla en el bigote. En fín, que podría habérsela llamado, más acertadamente, "la edad de la golondrina", por la de forúnculos o golondrinos que asoman a traición por doquier (concretamente en la cara, si es en vísperas de la primera cita). O "la edad del bonobo zambomba", que a buen seguro no hará falta explicar con mayor nivel de detalle, ustedes ya comprenderán; y si no, es que han llevado una existencia incluso más triste que la del que suscribe este blog. Pero no estamos aquí para hablar de la juventud de un bloguero (*), sino de la de nuestro canaricultor, el señor Fernández.


Albino sintió en su propia piel las penurias y dificultades que entrañaba la proeza de cruzar el umbral de la pubertad cuando el portero lo detuvo y, con mucho tacto, le dijo: "¡con chancletas y esa pinta de paleto, por esta puerta no pasas!". "La Pubertad" era la única discoteca del pueblo. Un local austero, pero de ambiente exclusivo y con un variado repertorio de canciones de Georgie Dann. Se encontraba iluminada únicamente por una bombilla pintada de negro que hacía que, nada más entrar, todo bicho viviente perdiera inmediatamente la vista, y la calma. Por fortuna, los dos efectos eran transitorios y tan solo duraban entre algunos segundos y 99 años, según se apresuraba a afirmar el propio dueño del local cuando algún padre encolerizado se acercaba pidiendo explicaciones con la azada en ristre. De manera que la mayor diversión del público asistente consistía en darse porrazos contra cualquier cosa que se cruzara en su camino, a ritmo de "la barbacoa". Más de un jovenzuelo había conseguido, de esta manera, manosear su primer sostén de cazoleta, descubriendo que había vida en su entrepierna. Y más de una jovenzuela había logrado estampar su primer gancho de derecha, al descubrir que había entrepiernas en su vida. En palabras del mismo Albino, cuando rememoraba tales vicisitudes en su lecho de muerte, entre melancólicos sollozos y nostálgicos suspiros: "ostiaputa, ¡quérisas!".


Durante ese decisivo periodo, comprendido entre el final de la infancia y el inicio de la edad adulta (**), rebrotó en él un cierto resentimiento y resquemor contra sus progenitores, que ponía de manifiesto el primer lunes de cada mes, mediante acciones tales como aliviar flatulencias en la sobremesa a ritmo de la marsellesa; hablar imitando a King África hasta bien entrada la noche; o dibujar penes descomunales y vaginas armónica en motivos navideños; fechorías que, para mayor desesperación de sus padres, acostumbraba a excusar encogiendo mucho los hombros y señalando con el índice a la zarigüeya del vecino, como si ella fuera realmente la autora de los hechos. Sin duda fueron estos unos días terriblemente duros para la família Fernández, cuyos miembros aprendieron a llamar tres veces a la puerta del cuarto de Albino antes de abrirla, si no querían correr el riesgo de contemplar un espectáculo lamentable, no apto para cardíacos, políticos o, en general, gente de mal corazón.


En otro orden de cosas, podría decirse que por aquel entonces nuestro protagonista comenzó a amar apasionadamente la zoología; ya que la llamaba por teléfono tres veces al día y llevaba su fotografía, tamaño carné, guardada en la cartera. Así que decidió iniciarse en ese fascinante mundo a través de la cría de lombrices en boñigas de buitre leonado (***). Sin duda disponía de un talento especial para ello, ya que no tardó en criar ejemplares de más de un metro de longitud que vestían pantalones mil rayas, se peinaban con tupé y discutían de futbol bebiendo cerveza con fruición. Fue, precisamente, exhibiendo al mejor de sus ejemplares ante la puerta del servicio de señoras, cuando nuestro protagonista pronunció por primera vez la célebre frase: "soy Albino Fernández, criador de gusanos, y este es mi campeón". Por desgracia, su gesto no fue del todo bien interpretado por las féminas del lugar, al confundir a la espectacular lombriz con su miembro viril. Tras recuperarse de los puntapiés de diversa índole que le fueron propinados en sus partes nobles, y de rogar encarecidamente por su no-castración ante el mismísimo bedel del instituto, fue conducido por este último a su hogar. Portaba una receta de Don Emeterio, el boticario del pueblo, manuscrita en la frente con un bolígrafo bic naranja que escribía fino, cosa que nadie encontraba normal ya que no tenía tinta. El remedio parecía simple: "Bromuro intravenoso 6 veces al día y átenle las manos a la espalda, pordiosbendito, que en los últimos diez minutos ha sodomizado al loro, mi fonendoscopio y a un señor de negro que se inclinó a por una cajetilla de pastillas juanola, y ahora no quiere abandonar la farmacia si no le regalamos un puro habano, una minifalda fucsia y un DVD de Locomía".


Y hasta aquí, digamos que todo podría antojarse como una historia de lo más normal.

(CONTINUARÁ)

Notas:
(*) bloguero rima con florero ¿será una señal divina?
(**) justo cuando se completa el desarrollo de todo organismo al morir la última de sus células madre, perdiendo así el indivíduo, definitivamente, la capacidad para encontrar pequeños objetos extraviados en los cajones de la cómoda y debajo del sofá.
(***) se preguntarán: ¿porqué, concretamente, de buitre leonado?, y encontrarán la respuesta si comprueban lo extremadamente complicado que es encontrar leones buitrados en el carrefour.
(****) La autoestima se caracteriza por ser completamente invisible hasta que nos abandona; curiosamente, a partir de entonces, todo el mundo ve de forma evidente que no la tenemos (*****)
(*****) No venía a cuento, pero si no lo escribo, reviento.
(******) Si en lugar de asteriscos, fueran "X", sin duda esta sería la mejor película de la historia del cine.
(*******) Feliz fin de semana.

Comentarios:
por esta sola vez y muy justificadamente vamos a dejarlo en .....fin de semana.
besos coco :´(
 
Eres un genio!
 
Eres un crak, coco.
Leo que no te funciona el messenger...la debacle!!
Suerte, y un beso.
 
Kilómetro cero...se me ha oido la carcajada en la puerta el sol...
 
Inconmensurable coco.
Un beso.
 
eres definitivamente indescriptible de una imaginacion increible.
Te he dicho que tengo la boca abierta ¿? snif namoscaostia
besos
 
¿Tienes complejo de hombre florero? ¿las mujeres te utilizan? una verdadera lástima no crees?
A ver quién era el atrevido que se aventuraba a administrar semejante tratamiento... la enfermera del pueblo seguro que no.
PD. Me encanta ****
Feliz finde a ti también, el mío empieza mañana a las 8 de la mañana.
 
¡Jajajaja, feliz fin de semana a ti tambien Coco!
¿Para cuando la continuación?
Me muero de ganas de saber si la cría y exhibición de gusanos le llevó a ser un criador profesional...
 
Yo no sé chico porqué no te pido en matrimonio. ¿Serás así de ingenioso en la intimidad?
 
eso tendrás que descubrirlo.
 
Superdivertido e ingenioso,eres un sol, coco.Bessos.
 
Bessos.
 
Pero qué bueno eres, joe!! Me encanta leerte.
Que lo sepas.
(*******)
 
y a mí a ti.
 
Me da en la nariz que esto tiene reminiscencias autobiográficas compulsivas. ¿Que cómo de compulsivas? Pues como para batir el guiness de alemanitas... (¿cinco en una hora?... ¿o llegaste hasta seis?). Sea lo que fuere lo te decidiera a escribir las memorias del sr Fernández, no tardes en dejar caer el próximo capítulo, que me gusta llorar de risa.
 
Me gustaria que me dijeses a que viene este blog en nombre de Albino Fernandez...todo basado en, por supuesterrimo, una burda mentira fruto de una mente perturbada, obviamente...
 
Me meo.
 
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