viernes, diciembre 15

 
En mi cole había un niño muy delgado que había venido de Alemania. Su padre trabajaba de ejecutivo en la BAYER y su madre era vegetariana hasta la médula. Para desayunar, le untaba una especie de materia viscosa de color verde entre dos lonchas de pan negro. Ella aseguraba que era compota de ciruela, pero la verdad es que olía fatal. Algunos habían llegado a decir que eran mocos de cigüeña; otros, los esputos de su abuelo que tenía pulmonía. Cada día, durante el recreo, el niño alemán se sentaba en una esquina a contemplar su sandwitch de pan negro hasta que decidía envolverlo de nuevo en el papel de estraza y tirarlo a la basura. Luego se sentaba junto a alguien que llevara un suculento bocadillo. Daba igual que fuera de jamón, nocilla, chistorra o morcilla; se quedaba mirando fíjamente cómo el otro lo saboreaba, sin decir ni mu, con los ojos muy abiertos. Poco a poco, todos empezamos a llevar bocadillos más grandes, pensando en él, para darle un trozo. Acabó el curso con bastantes kilos de más. Su madre iba toda orgullosa mostrando al resto de mamás lo bien que le sentaba a su hijo la sanísima dieta vegetariana alemana. Lo que nunca supo es que él iba hasta las cejas de sabrosísimo colesterol ibérico.

Comentarios:
Que tengais un buen fin de semana.
 
Eso me recuerdas a las típicas mamás del "mi niño no come nada" y luego van y se atiborran cuando están fuera de su casa.Para mi, que principalmente no comen porque no se lo dan.
Gracias, igualmente.
 
Un sabroso y altamente proteico fin de semana para ti también coco.
 
Igualmente, ea!

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No se merecen, peca.
 
¡Dios mio, que recuerdos! Yo llegué a llevar al recreo zanahorias, así, a pelo. E incluso croquetas de la cena del día anterior. Que ahora lo pienso y las croquetillas a media mañana, mmmm, pero claro, para un pequeñajo en el patio son el ostracismo.
 
Croquetas, ¡qué envídia!
Yo llevaba bocadillos de foigrás mina.
 
A mi siempre me gustaban más los bocadillos de los otros niños que los míos......incluso me pasa ahora, cuando voy a un restaurante siempre pienso que lo que comen los otros está más bueno que lo que he pedido yo. Tengo un problema de autoestima?
 
Claro, y así me ha ido a mí, que ahora soy un perpetuo aficionado al colesterol.

Yo me comía bocatas de atún y mayonesa del kiosko de enfrente del cole. El bocadillo era lo que hoy es media bagette y la mezcla de atún-mayonesa se desbordaba con mucha generosidad por todos los lados. Y sólo costaban 7 pesetas.

Buen fin de semana
 
coco, feliz fin de semana.
estoy en casa!
besos desde alicante.
 
Cómo han cambiado los tiempos, Coco...

En los míos, si hacías eso, te hubiéran dicho:

-Quitaaa, que te doy un mantecaoooo.

(claro que, visto lo visto, y teniendo en cuenta que era alemán...y que estaban cerca las navidades, pues igual esperaba todo ansioso que se lo diéramos...)

Besitos, Coco.
 
Le pasaba lo que a mi.......todo lo que me gusta es ilegal...o engorda
 
Te ha quedado divino, parece una canción de Manolo Escobar! ;)
 
nocilla...
ummm...
 
Si es que donde esté la chistorra o la morcilla que se quite lo demás.
 
En mi casa había fobia a los bocadillos de pan con aceite, por aquello de la guerra... A mí en cambio, me encantaban y jugaba en mi inocencia a recrear la guerra en mi habitación y simular el hambre, para comer un bocata de esos. Ahora, gustosamente se lo cambiaba a su amigo alemán por uno de pan negro con materia verde.

Un bocata.
 
Que madre mas desnaturalizada, parece ser que pretendia criar un herbívoro.
 
jejeje, el alemán no habría comido alli ni francfurt y vino desmayaito el pobree! jejej.
 
Ya me hubiera gustado a mí tener esos compañeros tan caritativos cuando iba al instituto.
Mi madre me ponía pan con membrillo. Sin queso. Odio el pan con membrillo. Adoro los bocatas de calamares y los de tortilla de patata, y los de jamón, y... Todos, menos los de membrillo. Jamás le daría a nadie un bocata de membrillo: es cruel, es sádico dar a una niña de doce años un bocata de membrillo.
Ahora, aunque me haya costado la cárcel, me consuelo pensando que cuando salga ya no estará mi madre para obligarme a comer un bocata de membrillo.
Un beso.
 
Pobre niño, es que hay madres que parecen tontas o se hacen...
A mis hijos no sólo les pongo algo rico para que coman durante el recreo,sino que siempre llevan demás para compartir con algún amigo con poca suerte o madre tonta...
Coco, vengo a tu blog porque siempre visito el de Mía y me divierto con tus ocurrencias (me pasas un kleenex?)Cariños!
 
No es que mi madre fuera vegetariana, pero lo cierto es que no me dejaba comer "gorrinadas" y casi siempre iba al cole con una manzana. Sí, hubo también niños samaritanos que me daban parte de sus bocadillos ;)

¡¡Qué sería de muchos niños sin esas madres que no preguntan y les ponen a sus hijos bocadillos más grandes!!
 
Muy cierto Ish, el mundo no sería igual. No entiendo cómo luego nos volvemos tan maniáticos y dejamos de morder bocadillos ajenos. Qué malo es hacerse viejo.

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Eli, qué ilusión: las visitas de Mi A son mis visitas. Luego te paso a ver. Cariños!

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Eulalia, yo tampoco he podido nunca con el pan con membrillo. Además era un bocadillo que se cotizaba fatal: te lo cambiaban por un trocito de nada de pan con chocolate. Todo un desastre financiero.

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Ya te digo Ángel, olía el jamón y se ponía bizco.

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Es que hay madres muy raras, chismecotilla. A parte de las muy raras, está la mia, que cuando ella tiene frio me saca un jersey para que yo me lo ponga. Y tengo 42 años.

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Gavanido: pan con aceite y sal, todo un manjar. Mi madre me lo daba cuando me dolía la tripa. Me pasé una época fingiendo sólo para poder atiborrarme. Bueno, hasta que descubrió el jarabe de manzana, y de repente, no le encontré la gracia a seguir fingiendo.

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Gran verdad donde las haya, Tanhauser. Especialmente si se aplica a un internado de ninfómanas suecas.

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Nocilla de dos cremas, mmmmm

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Mia, querida, lo tomaré como un cumplido. El otro día estaba escuchando a Estopa en el coche, y un compañero de trabajo me preguntó si Peret había sacado disco nuevo... que lo sepas.

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O mata, querido nasty, o mata...


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Besitos, usuario anónimo.

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Qué ilusión Ranita! Que disfrutes de las vacaciones, te las has ganado a pulso.

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Ostia mox, estoy salivando como un perro de Paulov. Pues 7 pesetas de entonces debía ser un pastón. Creo que el mortadelo y filemón me costaba un duro...

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No, usuario anónimo, es normal. Normalmente siempre te gusta más todo lo que tiene el prójimo, yo creo que es herencia genética.
 
si tu supieras todo lo que le escondemos a las madres!! pobrecitas, viven en la ignorancia de conocer a sus hijos/as... si supieran donde nos metemos a vcces! (miedo me da cuando tenga hijas, espero que no se parezcan a mi)

saludos
 
Metis, eso de que ojalá no se parezcan a mí lo he pensado mil veces. La cruda realidad es que, para lo malo, sí.
 
Mecagüentó. Despertaste un horrible recuerdo ...Yo también miraba con los ojos abiertos los bocatas de los demás, pero solamente una vez me dieron a catar uno de salami. ¡Bendito y santificado sea el niño altruista! Yo nunca llevé bocata y siempre estaba trepando por las paredes como Spiderman, pero de hambre. ¡uu!
 
Vaya! haberme llamado! que tenía yo una morcilla... en bocata, digo.
 
Yo no comía bocatas, comia arepas , tequeños y empanadas y lo mirar fijamente la comida de los demás ,eso en pais se llama "velar" la comida ajena...
jajaja que será de la vida del alemancito, seguro que tiene una tienda de embutidos...
 
jajajajaja. No te extrañe.
 
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