martes, julio 18

 
Hoy he tenido un día un poco raro. Me he levantado a contrapelo y he llegado tarde a todas mis citas. En cuanto he recuperado el aliento, he ido a buscar un café, a ver si así sacudía los hombros de mi pobre cerebro y lo despertaba de una puñetera vez. En la cola de la máquina expendedora, una chica inglesa, muy guapa y maquillada, ha empezado a hablarme como si me conociera de toda la vida. Me llamaba por mi nombre. En cinco minutos, he pasado del flipe absoluto a ponerme de los nervios, con esa sensación de que conoces a alguien pero no recuerdas cómo se llama. Y el caso es que no me atrevía a confesárselo. Me resultaba tan familiar. Sabía que la conocía. Hasta que he caído en la cuenta de que se parecía muchísimo a otro chico inglés con el que había trabajado años atrás. Le he preguntado si por casualidad era su hermana, y me ha respondido que no: que era él mismo; que un día decidió separarse de su mujer y hacerse una operación de cambio de sexo. Eso sí que es salir del armario con un par de huevos. Sí señor. Vamos, que he tenido un día rarísimo. Yo creo que si Almodóvar hace algo así en una película, yo mismo lo encontraría exagerado.

Comentarios:
Quizás lo más sorprendente es que ella me hablaba con toda la confianza del mundo. Habíamos sido muy colegas. Y estoy contento porque, he perdido un amigo, pero he ganado una amiga. Un regalo, vamos.
 
Asi que andas por el mundo sin saber lo que todos deben haber hablado y hablado hasta la saciedad, de este modo reencontraras amigos, y más cosas debajo de tu cama.

sigues gustandome .

: -)
 
Pues es cierto que no me entero de nada. Hasta los chismes pasan de mi. En fin.
 
¿Cómo te gustaba más: como amigo o como amiga?
 
Yo siempre he preferido las amigas a los amigos. Sobre todo si son íntimos.
 
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