miércoles, marzo 29

 
A estas horas de la noche, mecido entre el ritmo de respiraciones que retumban contra las paredes de otras habitaciones, y de músicas que suenan en cascos que no relucen, pero reconfortan; las sensaciones del día afloran, como tallos verdes en un arrozal. Esta mañana me he levantado en paz conmigo mismo, hacía tiempo que no me sentía así, como viendo el mundo moverse a cámara lenta, preveiendo qué pasaría tras cada palabra, tras cada movimiento. Ahora mismo no sé si plantar un jardín o construir un invernadero, serán las cosas de la primavera. Sime está mejor, se le ve en la cara y en el cuerpo, dice que ha engordado, pero creo que no; en cualquier caso le sienta bien. Me encanta cuando me cuenta las cosas que le enseña a su nieto-sobrino, como ella lo llama; se le cae la baba, coloca sobre la mesa una de las fotos que guarda en el alma de su monedero; me encanta verla remando contracorriente, y dejarme llevar por su voz que, ronca, grita historias de amor. Y cómo se preocupa por que todo salga a la perfección, y cómo me roza la mano con cada idea, con cada palabra, con cada ilusión.
No sé cómo estará mi corazón equilibrista, en la cuerda floja; aunque lleva siempre dispuesta su red de seguridad personal, me tiene en vilo.
Mi violeta africana también me tiene un poco preocupado, más que de costumbre. Últimamente no puedo estar mucho por ella, menos de lo que debiera, y de lo que quiero. Necesita mimos, más de los que yo le puedo dar.
Petulia se esconde tras un disfraz de asesina en serie, no quiere saber nada de nadie, y mucho menos de viejos calvos; por suerte no ha perdido aún ninguno de sus dedos, ni su facultad para describir la vida a quien ella le dé la gana, he decidido dejarla en paz.
Paula no da señales de vida, será la colección de invierno que la tiene congelada; no sé, no me preocuparé más, tendré que aprender a vivir sin saber cómo le va a piolín.
R dijo "nunca más estarás solo", y se la llevó un marciano. Aceptaremos pulpo.
Acabo de descubrir que a mí no me altera la primavera, sino la vida; vivo con cada uno de tus instantes ¿Qué será de mí?

Comentarios:
Buenas noches, Silvestre, no estás solo...siempre nos tienes aunque a veces seamos algo desconsiderados; con lo sensible que tú eres..

Piolín bien, pero creo que pasó más rato de la cuenta meciéndose en su columpio; ya está otra vez ojo avizor, por si aparece el gato...

Besitos.
 
Ya te lo dije una vez, tu nunca estás solo, puedes buscarnos dónde quieras. Yo suelo colgarme del bajo de tu camal derecho, me gusta que me arrastres mientras paseas, mientras corres, mientras vuelas. Los días que estoy cansada me duermo dentro de tu oreja, se oyen tus latidos y me cuelgan las piernas.

Besitoss, hoy juego al escondite, a ver si me encuentras :)
 
sobra decir que a mi me tienes y que sobre mi alma encontraras siempre una red reposa corazones donde dejarlo caer si algun dia se te escapa del pecho. Un abrazo
 
A ti lo que te pasa es que eres un mimoso, que ya te lo he dicho muchas veces...
 
Leo y escucho "Bienaventurados" de Joan Manuel Serrat.
"...que las nieves son más crudas, en abril especialmente."
Te la dedico, Coco.
 
Gracias.
 
O sea, que Coquito necesita mimos. Pues nada, no seré yo quien te los niegue.

Caricias orgiásticas.
 
Me irán bien, gracias.
 
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Eres un hombre muy especial rodeado de personas muy especiales. Eso, a veces, no es bueno. Pero sólo a veces, Coco.

Un abrazo en silencio.

Y no me escondo, soy Jack. :-)
 
Menos mal que te altera la vida, menos mal que lo miras todo con ojos saltones. Menos mal que de vez en cuando apareces y lo cuentas.
 
Vine, vi ...
y me gustó!
Gracias por permitirme leer su blog, he leido hasta donde me alcanzó el registro, y lo disfruté mucho
 
Menos mal.
 
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
 
A veces la vida me altera y a veces también la altero yo, otras me aterra, otras también la aterro yo, pero al final me quedo con esa dosis de paz que hoy (por fiiinn) te ha prestado tu conciencia.
Me alegro por tí.
 
ay, coco..
me alegra que te lantes en paz.. y que tu corazon siga siendo equilibrista.. y que yo lo pueda leer!
mil besotes, cuore mio...
 
Eres el mismísimo "jardinero fiel" en persona... ¡qué bien huele hoy tu blog!
 
Siempre nos quedarán Dayan y Madeleine.
 
:)
 
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