jueves, mayo 5

 
últimamente...
últimamente anda con la mirada traviesa de la barquera que endulza la espera; con respiración entrecortada, de la de trocear vidas con dedos de yunque; con sofocones a flor de piel; con la sonrisa ancha, y vistas al cielo de su boca.
Si coincidimos en la caja del restaurante, en la oficina, me mira con cara de pena para que la deje pasar, y yo siempre pico. No porque sea un caballero (que no lo soy), sino porque me encanta el tintineo de su voz cuando da las gracias. El embarazo es cada día más evidente. Por la convexez (nueva palabra) creciente que envuelve su ombligo, y por el tono agridulce y encendido de sus mejillas, como los conciertos de jazz en verano. Resopla y mira desafiante con cara de mala leche, se puede leer lo que piensa: "sí, estoy gorda, pero lo mio se pasa en unos meses, lo tuyo es genético, capullo".
Sigue con su manía de las camisetas ceñidas y las sombras de ojos verde chillón, que asustarían a un loro y no pegan con nada. Y es que hay cosas que ni las hormonas pueden cambiar.
Creo que sabe que me embobo mirándola.
Cuando espera en la cola, tira los hombros hacia atrás y se le levantan las tetas, que ahora son imponentes. Me mira por el rabillo del ojo y yo, invariablemente, desvio la mirada, pero no por mucho tiempo porque mis pupilas hace tiempo que decidieron vivir su vida y ejercen su derecho a ir a donde les da la real gana. Sin pedir permiso, a su bola, vuelven a perderse bailando con sus labios; jugando a escalar su escote; contemplando como acaricia con el pulgar la bandeja metálica, el billete azul, el yogur desnatado del postre. Yo me dejo llevar, hasta que mis ojos se clavan de nuevo en su mirada, y la suya en mis pupilas.
Me embobo mirándola y lo sabe.
Supongo que ha sido por eso que, esta mañana, cuando nos hemos cruzado en el pasillo no ha podido evitar vomitarme encima. Literalmente. No sé si ha sido alegría o alergia (es que ahora que me miro en el espejo tengo un poco como... ¿cara de ácaro?), pero seguro que ha sido el inicio de algo inolvidable. Y así, mientras empleaba índice y pulgar como pinzas para pescar mi libreta de entre algo que parecían cereales con colacao (si desayunara bocadillos de chorizo, como yo, seguro que no le pasaban estas cosas) me ha dicho que lo sentía mucho, que no sabía qué había sido, que le había venido sin avisar, que resulta que estaba embarazada, que vaya estropicio, que cómo podría compensarme...
Le iba a sugerir como, pero el escenario no me ha parecido muy romántico ...

Comentarios:
Genial, una situación irrepetible que no compartiréis con nadie más... probablemente. Eso no se olvida, es un gran comienzo manchado de cereales y cola cao.

Si esto sigue así, de aquí a unos meses, asistirás el parto en pleno ascensor. Esta vez sin cereales.

Beso, Coco de pupilas ácratas.
 
Beso Poulain. Para ser sincero, hemos acabado compartiendo la situación con una señora que nos empujaba con la escoba y un saco de virutas de serrín.
 
pero ha sido verdad?
mi niño...
 
Sí que ha sido verdad. Y te aseguro que las manchas de vómito se convierten en indelebles a las 12 horas. Otros pantalones a tomar viento.
Rosi, no sé qué me pasa pero no puedo comentar en tu blog... buaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
 
¿ ya si verdad ?
Tu sin contraseñas ni nada.Del tirón, que por allí ya les he dejado dicho que no te falte ni gloria.Un beso.
 
Es que hasta escalar un escote tiene su riesgo... y el tema de las hormonas a veces las pone muy gordas y se les sale el amor por el ombligo y el ombligo hacia fuera...tremenda la vomitona.. que digo yo... ya que esta embarazada como leches se pide un desnatado!! curiosas las cosas que te pasan a ti en los comedores... si es que no se te puede dejar solo!! besitos a montones de los madrugadores que hoy... como todos los dias laborables me han tirado de la cama y a mi despertador le da igual que supliqe lo de... 5 minutos maaas
 
No te podía haber regalado algo más íntimo... raro principio para una historia con sabor a cereales y cola cao regurgutados (puaj??).
 
¡Pero es que esas cosas unen tanto…! Ha compartido contigo lo más recóndito de su interior y de su cuerpo, jajaja, no puedes quejarte.
Besazos tempraneros
 
pero coco???!!
hace cuanto la clavas pupilas???? imagino que ella no es tonta y se habrá coscado ya más de una vez, no?
tu estás seguro que no ha sido premeditado?
je, je.

mmmmmhhhhhh, no sé, no me vale la excusa hormonal.... no sé, no sé.... no me huele bien (será cosa del vómito, je) mas bien vislumbro un encuentro calculado rumiando cereales, ji.
 
¡Dios mío!... qué cosas te pasan Coco, si es que no me extraña si andas por ahí mirando así a las embarazadas. Yo, creo que me hubiera desmayado, a ver si tenía suerte y caía en tus brazos.
Esta historia no puede acabar así, seguro.
Un beso.
 
jajjjaja en el banco cada vez el trato es más personalizado. ji

de todas maneras nunca se sabe, lo mismo la has malinterpretado, sí. recuerdo que en un episodio de " get a life"( buscate la vida), chris peterson se encontraba a un alienigena que vomitaba a todos sus amigos mientras giraba sobre si mismo. ( tipo aspersor) jaja Chris insistia en que era su manera de decir te quiero. le bautizaron como vomitón. ji. lo mismo la embarazada... en las distancias cortas...quien sabe. un besito fresquito con sabor a clorofila. muazzzzzzzzzz
 
Una buena pota compartida puede unir mucho, tal vez le ponga tu nombre a su hijo. Y hazme el favor de no mirarle las tetas a una embarzada, joderrrrr, que es un chiste fácil.
 
Eso fue una manera muy embarazosa de decirte que siente algo por ti...
 
JAJAJAJAAAAAA.... ¡Ay, Coco, que no dejas de sorprenderme!
¿Me dejas que te dé un beso?

Saf ;-))
 
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