martes, mayo 17

 
Los tres errores...
Ayer me aburría, y me dio por ordenar el trastero. Entre comics de spiderman y de la patrulla X (a 35 pts !!!); ediciones de bolsillo de Groucho Marx y Woody Allen; Vinilos de deep purple, psychedelic furs, mike oldfield, talking heads y china crisis; un album de cromos del cuerpo humano, de Bimbo; pistas oxidadas de un scalextric desencajado; un tubo pequeño y seco de pegamento y medio; un bolígrafo bic naranja, de punta fina; una armónica con sabor a rancio y palanca de sostenidos rebelde y atascada; una caja de madera llena de arenilla, que en otros tiempos fueron mis dientes de leche; una guitarra sin cuerdas, un montón de fotos en sepia de familiares que nunca conocí y un puñado de monedas oxidadas en un tarro de porcelana; encontré una carta cerrada.
La escribí yo mismo en 1982, el año en que cumplí los 18. En el sobre puse: "ábreme cuando seas viejo". Sí, yo hacía esas pequeñas gilipolleces, ahora las suelo hacer mayores. Recuerdo vagamente que en ella describía cómo esperaba verme a los cuarenta, por aquel entonces me parecía algo tan lejano; estaba convencido de que moriría mucho antes, jovencito, como James Dean; de hecho calculaba que en el año 2000 iba a rondar los 36, y eso me sonaba ya a una madurez deslustrada y aburrida, casi insoportable, de las de barriga, calva, trabajo de 9 a 5 y traje de lana gris.
Al amparo de esa falsa sensación de seguridad que regalan los últimos días de la adolescencia, estaba convencido de que mi vida no iba a ser como la de mis padres. Me fuera como me fuera, yo siempre iba a hacer lo que quisiera, no lo más conveniente, ni lo más razonable. Nadie me obligaría a hacer nada que no me gustara, ni siquiera por dinero; ya que como todo el mundo sabe, no da la felicidad. Recuerdo que no estaba muy seguro de qué quería ser de mayor, pero sí sabía en qué no quería convertirme, yo había nacido para ser libre y pasar por este mundo sin ataduras. Y también sé que amaba con locura a aquella peliroja pecosa de ojos verdes que hoy es mi mujer, y pensaba que siempre sería así. Creía que el amor y el deseo eran eternos, y que la infidelidad era un recurso facil que algunos guionistas mediocres de hollywood utilizaban cuando andaban escasos de ideas. Igual que la infelicidad, las depresiones, el dolor de cabeza, las enfermedades, el alcohol, los suicidios, los psiquiatras, la muerte y la rutina. Esas cosas no existían en mi pompa de jabón. Yo, y todo lo que me rodeaba, éramos perfectos.
La he vuelto a colocar entre los comics, no me atrevo a abrirla. Me temo que cualquier parecido con la realidad va a ser pura concidencia.
Los tres errores:
Primer error: comenzar, por enésima vez, lo que sé que no voy a acabar. Tiendo a convertir el aburrimiento en un pretexto para hacer lo que no debo; en una licencia para matar(me). Ordenar el pasado no es un pasatiempo, ni alivia el tedio, simplemente lo atonta por unos instantes; y luego, con la resaca, viene lo peor.
Segundo error: guardar documentos crudos. Los papeles siempre hay que cocinarlos, congelarlos, ahumarlos o salarlos. Las cosas que se guardan sin preparar acaban oliendo mal, y esconderlas con la esperanza de no encontrarlas es inútil. Son ellas las que te acaban encontrando a tí.
Tercer error: Negarme a admitir lo evidente: que ahora no sé qué hacer. Romper la carta no serviría para nada, sólo me haría sentir flojo y cobarde, por no atreverme a mirar mi vida con los ojos críticos de un adolescente. Leerla tampoco cambiaría el presente, sólo lo haría un poquito más insoportable y jodido. Ignorarla ya será imposible.
A ver si piensas un poquito antes de enviarte cartas a tí mismo, bonito.

Comentarios:
Déjala para cuando seas viejo, como pone en el sobre. Esa es la solución. Tú decides.
De todos modos te diré que esto del blog también tiene sus tientes adolescentes así que igual tampoco hemos cambiado tanto. Abriremos los blogs cuando seamos viejos y ya no acertemos a teclear para ponernos algún comment destructivo.
Preciosa historia. Besitos.
 
tintes, no tientes, aunque igual puede valer... jejeje
 
Me ha gustado lo que has contado hoy. Es muy peligroso ponerse a hacer limpieza porque corremos el riesgo de toparnos con cosas que no deberíamos encontrar. Aquel sombrero vaquero o aquella estrella de sheriff, pero sabes, yo no creo en aquello de 'cualquier tiempo pasado fue mejor' y no lo creo, sencillamente, pq no me da la gana.
Muchos besos
 
Estoy con exagerada en lo de que lo leas para cuando seas viejo.
Hace algunos meses encontré en una caja un papel dobladito. Al leerlo, me encontré con cinco deseos que un día escribí y que para que se hicieran realidad, había que guardarlo en lugar seguro y jamás ser leído.
¡¡ Churro de descubrimiento ¡¡total, tampoco se habían cumplido ¡¡
Eso es lo que tienen los planes de futuro, que no aciertas ni de coña.
Besos, ya te extrañaba
 
me gusta todo lo que tienes en ese tratero, dame la dirección, me voy volando a revolver entre los recuerdos.
 
Déjasela a tus hijos de herencia. Comprobarán que no hay tanta diferencia ;)
 
Yo la hubiese abierto, no habría podido evitarlo. Siempre te queda la opción de escribir una nueva después de leerla, para cuando seas viejo. Una correspondencia vital contigo mismo cada cierto numero de años. Tampoco es tan preocupante, uno se da cuenta de que se equivocaba en ciertas cosas, se ríe de sí mismo unos minutos y luego, recupera la parte buena. Es refrescante acordarse de lo que uno quiso, quiere, querrá. O al menos, las ganas con que lo quiso.

Se me han perdido unos ojos saltones, punto y coma.

Un beso, Coco.
 
Yo sigo haciendo cosas de esas, no son cosa de la edad, creo que mas bien del aburrimiento. Pero no tengo tanta paciencia como tu y las leo cuando no debo. Este domingo tenia pensado ordenar las cajas que aun guardo de mi ultima mudanza, pero creo que me has dado la mejor excusa, el miedo a encontrarme el pasado de cara.
Un besazo
 
A mi me dio en su dia por escribir cartas de despedida, como si fuera a morirme o algo... y las tengo guardadas, tampoco nunca las he vuelto a leer, al fin y al cabo no son para mi.. seria como urgar en la correspondecia de otra... estoy con amelie en parte... ahora te consideras viejo? dejala y leela cuando te sientas o cuando te veas fuerte, pero guardala que por algun motivo la escribiste. y q mas da si solo hay pequeñas coincidencias al fin y al cabo lo has vivido como te dio la gana sin influenciarte ni con lo que deseabas, es de lo mejor que he leido en mucho, con este post.. te superas de veras, siempre que llego me sorprendes. besos a mil de los que se dan con sabor a sello coco
 
Cae algo así en mis manos y no me queda más remedio que leerlo:
a) Porque me gustan mucho más los sueños de aquel pasado que los de este presente.
b)Por curiosidad pura y dura
c) Por saber cómo veía a los carrozas y comparar, ahora que soy carrozón, con cómo me veo, e intentar extrapolarlo a cómo me ven los de 18 años de hoy día.

Por cierto, esto de escribir un blog es para darle salida a la crisis de los cuarenta, ¿no? ;-)
 
Vi algo parecido en "Doctor en Alaska", que lo hacía Maggie, creo. Es una suerte saber que no han cambiado muchos tus principios y que no te has vendido al dinero ni a la dejadez. Ahora escribe una de cómo te ves a los 60.
 
Esa carta no te diría mucho más de lo que puedes ver en tus hijos (si los tienes). Las generaciones no han cambiado tanto y ellos tienen las mismas ilusiones e ideales que teníamos nosotros. Luego, la vida nos enseña otra realidad, que tampoco es mala, oye. Solo cambian nuestros principios y sabemos que el amor y el deseo no es eterno, o por lo menos, no es como al principio, es distinto, se transforma porque es materia viva y porque nostros también cambiamos. De todos modos, a mi me gusta cómo es la vida en todos sus espectos: pasado, presente y futuro.
Me ha encantado, Coco.
Un beso.
 
jor.. te cambio el de la patrulla x por unos que tengo yo de spiderman, de aquel del antiguo, del de las orejas como el sr spock y de la mochila lanza telarañas.. te acuerdas...jo me los hecho recordar....saludos
 
pues yo la abría.
qué coños.
 
Diga usté que sí abuelo, con un par de gúevos.

Jor pocop, yo no tengo ninguno de esos, qué envídia...

Qué razón tienes des, la vida nos enseña la realidad, y la tenemos que aprender nosotros mismos, con estos ojitos y esta boquita.
Un beso, corazón.

Creo que voy a dejar lo de escribirme a mí mismo. Y también me temo que sí me he vendido al dinero. ¿Tú no?

jajaja mox, pues no sé. Yo creo que no es el blog, es la compañía. La crisis permanente que me consumía me ayudais todos vosotros, con estos comentarios imponentes, a superarla cada día.

Sí, me considero viejo, pero esos besos a mil, y esas historias que cuentas, cortadas a tijera, me ayudan a olvidarlo. Besazo, besazo y besazo.

El miedo a encontrar el pasado de cara, aunque debería darnos más miedo encontrarnos el futuro de culo ;) un besazo lola. Guardo camiseta blanca de tirantes y una caja de cocacolas por si necesitas un kit kat... o alguien que te ayude a deshacer cajas...

Sé que tú la hubieras abierto. Al toro, siempre hay que agarrarlo por los cuernos y con una sonrisa, esa es Poulain. Un beso sueco.

Qué razón tienes maruja, pero para entenderlo debemos antes andar otra vez el mismo camino que los que nos precedieron.

Ven a revolver mis recuerdos, tengo de todos los colores.

Eso es lo que tienen los planes de futuro, rosi, eso es lo que tienen. Beso.

Sí es peligroso hacer limpieza. Yo pienso que todo tiempo pasado fue anterior ;) mil besos.

Abriremos los blogs cuando seamos viejos y no nos reconoceremos... o sí ;) yo a tí sí.
Besitos, cariño.
 
Y vengo a dejarte besos recortados de los que te gustan, de colores, sin azucar qe ya son dulces, de los que vuelan hasta tu carar, de los que te hacen cosquillas, de los que sirven de garrote cuando no se puede andar, de los que se dan con el corazon abierto, de los que se dan cuando se deshojan margaritas, besos besos besos besos que hoy ando que se me salen por los dedos en cada tecla.
 
Qué guapa eres!
 
Andaaaaa... ábrelaaaaa!!
Vas a poder aguantarte así, sin abrirla???
Jooooooeeerrr... a mí no me hubiera durado ni cinco minutos!!
Si ya escribías antes la mitad de bien que ahora... seguro que te imaginabas tan bien como estás...
Bueno, ya nos contarás el desenlace.
Besitos,
 
Cartas viejas, pienso en ellas y tiemblo.... las tengo guardadas con papel platinado y una cinta roja rafia...
Post que despierat remembranzas...
Un cálido saludo
 
un día me animé a leer algunos de los cuadernos diarios que escribí en mi adolescencia y han resistido el paso del tiempo y los traslados. Empecé tonteando a ojearlos al limpiar su escondrijo y acabé horas sentada en el suelo sin poder apartar la vista de ellos, horrorizada por lo mal que escribía, (ni que hubiera mejorado, pero vaya)sorprendida por lo preocupada que andaba con asuntos hoy frívolos, alucinada de cómo me podía haber olvidado de ciertas cosas que entonces parecian taaannnn importantes.
Esa noche apenas dormí, invadida por mi propia vida. Y me arrepentí de ese atracón de pasado. Un par de dias despues sólo me quedaba una profunda ternura hacia mí y mi pasado que me encantó sentir. Los volví a guardar, a lo mejor algún día vuelvo a necesitar perdonarme con la ternura del futuro.
 
No la pienso abrir ;) besitos, Ruti.

Un cálido saludo, Vir. ¿Te apetece una partida? Yo siempre negras.

Todos necesitaremos perdonarnos en el futuro, que sea con ternura o no, ¿dependerá de nuestras circunstancias? Beso laque.
 
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