viernes, abril 15

 
Los aeropuertos.
Los aeropuertos son enciclopedias vivas con lomos de cuero rosa y letras grises. Teatros sin telón ni luz de fondo, con actores amateur. Son mapas de geografía que cambian con el día. Son finales, o puntos y aparte, de novelas con personajes que nadie imaginó y que nunca se escribirán. Son un "te como a besos" antes del control de pasaportes. Son rutina y tedio para la del mono azul que parece atada a una enorme mopa gris y se pasea como si llevara un perrito de aguas. Son escarceo de "por fín, Maripili... y cuando volvamos, ni mi vida ni una polla, te vas a quedar más única y sola que la nariz de Rosi de Palma", para el ejecutivo vestido de armani y tatuado con un rolex de oro, con su nueva secretaria colgando del brazo; y la foto carné, de su mujer con los niños, gritando desde el bolsillo de la americana: "cabrón". Son sonrisas de "me voy a forrar recogiendo carros y llevándolos a la máquina que escupe monedas, que estos guiris: o son gilipollas, o les sobra el dinero", para el calé que me pide un cigarrillo y le digo que no fumo, que no tengo. Son "que no me entere yo que ese culito pasa hambre", para el currante del andamio que saborea un cigarro admirando al personal. Son lo que toca, "compre, compre: que mi niña tiene que ir a la universidad", para la señora de los cupones, la de sonrisa diáfana y expresión sincera. Son un "no me toques mucho los ovarios que tengo la regla, capullo", para la cajera del duty-free, que tuerce el morro al dar los buenos dias a las 7 de la mañana. Son los cocodrilos disecados de dos metros, que alguien expuso en urnas de cristal para desalentar a los contrabandistas de animalitos secuestrados y torturados. Hay que ser un lince para llevar un cocodrilo de dos metros en la maleta y esperar que no te pillen (quiero pensar que no se le ocurriría llevarlo en el recto, para despistar...¿?). Y por último, pero no por ello menos abundante, la señora que se puede encontrar en cualquier aeropuerto del mundo mundial: la de las gafas de sol con cadena de oro al estilo Rappel, la de la camisa estampada de piel de leopardo y el sombrero safari. La que nunca ha estado, ni estará, en África; que allí el ambiente es muy seco y salen arrugas en el codo. Hay que reconocer que si hay complementos básicos en un aeropuerto a las 7 de la mañana, son unas gafas de sol y un sombrero safari; yo nunca saldría de casa sin ellos. Que nunca sabes cuándo se destruirá la capa de ozono y los rayos X fundirán el hormigón del techo; y tras él, el colodrillo del ignorante populacho. Eso sí, el sombrero y las gafas que no falten, pero en los pies siempre chancletas; el coco bien protegido, pero los pinreles ventiladitos, que corra el aire, no sea que pillemos unos hongos...que aquí en los aeropuertos hay una gente muy rara y se puede coger cualquier cosa...

Comentarios:
Todo un micromundo los aeropuertos. ¿Y usted de cuáles es?.

Faltan los que juegan con los carritos, los fumadores castigados y ridículos en su zona asignada, los que siempre llegamos tarde y tenemos que atravesar todas las terminales en carrera de fondo con cara de sueño y los niños que miran con la boca abierta despegar los aviones.
¿No le ha hecho una foto a la señora de las gafas?, eso es mejor que una postal de cualquier parte del mundo.

Beso.
 
No llevaba la cámara Poulain, pero le juro que se la hubiera hecho. Yo soy de los que siempre llegan tarde y en el control de pasaportes nunca encuentran la tarjeta de embarque.

Beso.
 
Aki una que coge pokos aviones... pero en el último viaje, lokura dormia en un banco de madera por los retrasos, canturreaba mirando tiendas caras, mascaba chicle, se rizaba un mechon de pelo, hablaba con todo el mundo, fumaba en zonas asignadas para no fumadores, los pies con sandalias que en el aeropuerto no se puede ir descalza... y el corazon en un manojo de nervios, mientras se comia un donuts y se dejaba los dedos pringados de chocolate. Besos que me encanto el post, curioso lo de volar.. se llega tan lejos!
 
más lejos se llega volando a tu lado.

Besos.
 
A mí me encantaban los aeropuertos. Hasta que descubrí lo mucho que cambian de un sitio a otro. En uno de África, en la sala de espera, nos rodeaban constantemente soldados con un fusil muy a mano. Como si por viajar fuéramos delincuentes. Y en Alemania... algunos son fascinantes, otros, lo más hostil que te puedas imaginar.

(Soy almu (amqs), es que estyo de los comentarios de blogger... )
 
Son no te preocupes que estoy bien,si parece que me ha hecho madurar.Madurar para ser capaz de no llegar a la sala del piloto y sentarse a su lado y llorar contándole lo perra que es esta vida.También es oye que yo se que no me va a pasar nada porque cada cual tiene su día,pero y si algunos de los cientos que están entrado tiene el suyo?.No me gustan los aviones,no los sé conducir.Además yo antes volaba...
Un beso hoy con alas.
 
Rosi, corasón, al piloto no, al azafato; que el primero lleva un letrero de "prohibido hablar con el conductor" y el segundo, a parte de ser más guapo, seguro que tiene mejor sonrisa ;) Beso.

Almuuuuuuuu, guapetonaaaaaa. Yo una vez estuve en el aeropuerto de Moscú, cuando aún existía el telón de acero (sí, soy un yayo...). Fue una escala, así que nadie llevaba visado. Como no tuvieron más remedio que dejarnos salir del avión para hacer pis, hicieron grupos de 4 y nos pusieron un acompañante que hablaba inglés. Me pareció un detallazo, y que era una buena forma de crear empleo. Tanta amabilidad contrastaba con los soldados, recorriendo aburridos los corredores, abrazados a sus kalashnikov.
 
La última vez que estuve en el aeropuerto eran las 5 de la mañana. Uyssss, con la legaña fijada al ojo fui incapaz de ver todo lo que has visto tu y todo eso lo has visto a las 7...
Yo lo único que quería era un café bien cargadito y que saliera el avión de una puñetera vez.
Besos
 
La ultima vez que visite un aeropuerto fue no hace mucho y solo recuerdo el rinconcito de los fumadores y la despedida delante de los arcos. Por cierto que me pitaron hasta los empastes. Y como de costumbre llegue tarde al avion y con el cinturon el la boca el billete en una mano y el neceser en la cabeza. Y encima llevaba unas tijeras en el bolso, imaginate...
Un beso
 
jajaja Lola, te imagino... Yo también he llegado más de una vez tarde a algún avión. Bueno, llegar el último, más que llegar tarde, es llegar para que te miren mal. "ya era hora... qué morro... será posible, que hace una hora que esperamos". Pero bueno, estas cosas curten ;) Un besazo.

Palomaaaaa :) pues mira, yo depende del día, hay días que veo y hay días que no...ese tocaba ver ;) Besos.
 
¿Un avión es eso que se ve en el cielo muy lejos, muy leeeeejos, y que siempre va perseguido (el pobre) por dos chorros de humo blanco que lo quieren ahogar?

Y los aeropuertos, ¿son los sitios donde se esconden los pobres avioncitos de los chorros de humo?.

Y entonces, ¿a quién se le ocurriría subirse a uno de esos?

¡Ay! ¡Están locos estos romanos!...
 
jajajaja...Digo si estan locos ;)
 
Si... yo Soy Almu
 
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