martes, enero 18

 
La he perdido.
Y yo que creía que había cosas que no se podían perder! Resulta que he perdido la fé. Tenía un agujero en el alma, y ya se sabe, tarde o temprano tenía que acabar pasando. Si alguien la encuentra, por favor, que no me la devuelva. No es que sea una mala fé, es que simplemente me encuentro mejor desde que no me creo nada. NOTA para quien la encuentre: a primera vista puede parecerle que es un poco despistada, que se fija poco, pero lo único que le pasa es que es ciega, quizás sea por eso que no deja de repetir que es la mejor de todas las fés. Otra cosa, trátela con cariño y no le grite, que está pasando la crísis de los 40, y a esa edad le afecta a uno cualquier tontería, se lo juro. Bueno, se lo prometo... lo que cuesta vivir sin fé, por Dios...vaya, otra vez.

Comentarios:
pues yo no pienso buscarla, no vaya a ser que encima encuentre la mía. yo no la echo en falta. es que no la perdí, la dejé marchar... era una falsa...

(k)
 
(k)
 
La tengo yo! Es dulce, pero tenía un abrigo amargo y furibundo.
Curare sus heridas, la nutriré ... y haré de su crisis un circo de '40' monos. Y cuando su amaurosis vuele, saldra del oscurecimiento y volvera a buscarte cargada de encandilamientos.
 
Buah! la fe es lo primero que se pierde, pero creo, y lo siento de veras, que siempre vuelve.( he visto fés de ochenta y tantos arrastrandose por las aceras tratando de distingir entre tanta gente que andaba en contra, cuál de todas ellas era su alma, para poder habitarla). Lo mismo tarda en desandar el camino cómo cuando te perdiste sin decir nada, y os encontráis en cualquier sitio, lo mismo cuando te caliente la espalda el primer sol de primavera, o cuando esa mujer del metro te rocen con sus caderas o cuando ella ya en tu casa. Entonces, que vamos a hacer, de nuevo, otra vez, la fe.
un beso ;)
 
Muchísimas gracias por las molestias Mo. Aunque me temo que lo de la amaurosis era un principio de apoplegía, que ya le decía yo que tenía que cuidarse el colesterol, pero ella nada, venga a comer palomitas de colores tumbada en el sofá viendo la casa de la pradera. Si vuelve a buscarme, por favor, dile que además de los encandilamientos me traiga el periódico, a ver si hace algo de provecho por una vez en su vida. ;)
 
Mosquita, si esa mujer del metro me roza con sus caderas, creo que además de la fé recuperaría mi autoestima, que también hace años que no la veo. ;)
Besazo.
 
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