viernes, enero 28

 
anclado.
Ando errante de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad. Y los sueños se van aferrando a la cuerda que arrastro al andar. Son así, se divierten jugando a lastrar la vida de los que visitan. Los hay feos y los hay hermosos, terribles y dulces, inquietantes y tranquilos. Todos lucen nudillos blancos y dientes rotos de tanto apretar. Y así deambulo de aquí para allá, a veces como perro torturado, a veces como coche de recién casados. Hay días que me cambiaría por cualquier cabina telefónica al pie de carretera olvidada. Desnudo y anclado a un triste arcén, llamando a todo el mundo para que vengan a apagar el sol, que así no hay forma de ver las estrellas. De dormir mejor ni hablamos.

Comentarios:
Los sueños no cuecen, enriquecen, sobre todo si no se duerme. En cuanto a la cabina, hazme un sitio, que me apunto.
 
eso está hecho Mox. No te olvides de las palomitas, ni de la ginebra. Yo pongo las tónicas ;)
 
Y al final, como piojos fabulando sobre la vida, milagros y torturas de los amores. Como si lo viera.

Acompañados de risas claro, que si no, no vale.
 
:)
Claro mox, si no, no vale.
 
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