jueves, septiembre 16

 
el desierto
Hay cosas que empiezas sin saber muy bien porqué. Quizás porque crees que te lo debes. A tí, a tu vida, a tu alma. Hay cosas que empiezas sin saber cómo ni dónde acabarán, si escaparán o no a tu control, si es que hay algo en esta vida que se pueda controlar. Todo, en cambio, tarde o temprano escapará.
Hay días en que quizás sería mejor quedarse en la cama sin descorrer las cortinas de la vida, taparse la cabeza con el edredón y esperar que toda idea loca que se atreva a despertar obtenga su merecido: acabar en el diván del olvido. O quizás hoy decida que no.



Comentarios:
espero que hoy decidas que sí.
Raq.
 
Estoy leyendo tus posts de cuando empezaste.
Cuando descubro un blog que me gusta suelo ir al principio, para ver cómo/por qué/en qué condiciones empezó.
Lo raro es que te descubra ahora, en el 2008, cuando este blog se inició poco después del mío, y hasta figura alguna gente entre tus enlaces, que yo tenía enlazada entonces.
Simplemente quiero decir que me encanta leerte.
Y que tengo pa rato.
Y que me alegro.
 
Yo, igual que Maria, te estoy descubriendo desde hace poco tiempo. Me ha hecho gracia leer el post de María porque yo hago lo mismo...! Las mujeres somos así de "cotillas" jaja. Te sigo desde hace poco tiempo, pero me gusta leerte. Así que hoy le voy a robar un poco de tiempo a mis nada que haceres y te voy a leer entero.
VICEN
 
Simplemente me has llegado a una parte profunda de mi.. Entiendo cada detalle de tus palabras y la magia cotidiana que se esconde en ella.. Me encanta, me hace soñar y lo mas importante seguir creyendo..
Al igual que maria y creo que tengo harto tiempo para disfrutar de tus palabras... =)
Simplemente gracias
 
Gracias a ti.
 
mmmh, ya tienes otra lectora con trabajo para rato...
 
no sé cómo te he descubierto... creo que me buscaba a mi misma... te leeré..con tu permiso, hay mucho que leer... pero las noches de insomnio son largas.
 
(Primera parte)
Hace unas semanas descubrí el blog de coco por casualidad. Una amiga había encontrado el fragmento de una conversación que mantuvimos entre tus letras. Me contó lo sucedido, me reprodujo lo que escribiste y me dio esta dirección, que por ahí se quedó hasta que, algún tiempo después, mi subconsciente la desechó. Pero hete aquí que, por alguna extraña razón que desconozco, rebotó en uno de los recovecos que se forman en mi materia gris cuando me aburro y fue a parar a la parte delantera, a mi consciente, que la recuperó al vuelo como si ambas estuvieran jugando un partido de béisbol (pobres, ellas también se aburren y tienen que idear sus propios juegos con el material que les doy).
Pues bien, me he leído casi del tirón tus últimos ¿seis años?, lo que resulta curioso si consideramos que no es un género que suela frecuentar (a excepción de dos o tres que sigo habitualmente).
 
(Segunda parte)
Después de habérmelo zampado con la misma voracidad con la que devoro cualquier cosa que me guste (inciso: en este momento me hace mucha gracia pensar que, justo ahora, mientras escribo, o después, cuando lo leas, creo saber el chascarrillo que se te pasará -¿habrá pasado?- por la cabeza al leer el renglón precedente. Curioso, ¿verdad?). Bueno, al turrón, que me pierdo... ¿Te decía? Ah, sí, que después de habérmelo leído me siento en deuda contigo, así que tenía que escribirte. Escribirte para decirte que no sé a qué sabrás tú, pero tu blog a mí me ha sabido a un bizcocho recién hecho en una de esas panaderías con maestro pastelero. Uno de esos bizcochos en los que, en cada bocado, se pueden saborear todos los matices de los ingredientes que lleva la masa (es lo que tiene la artesanía, que nada es «vulgarmente» uniforme). Así, puedes saber dulce, puedes saber amargo, unas veces salado y, otras, incluso picante, pero siempre, siempre, tierno. Se nota que no llevas conservantes ni colorantes...
Te pido que me perdones por el símil y no me malinterpretes, es lo que tiene pensar en imágenes.
 
(Tercera parte)
En fin, que he disfrutado mucho con cadabocadodelbizcochodecoco, con tus peripecias, tus encuentros con Dios, tus noches de insomnio, tus alegrías, tus penas, tus visitas a esa ciudad invivible pero insustituible y tu manera de «sufrir» el mundo. Que tienes un gran sentido del humor y una sensibilidad muy… muy… ¿femenina?
Que te deseo lo mejor, o sea, que folles mucho y, además, bien; con una misma persona o con muchas diferentes, como prefieras, pero que siempre folles mojándolo todo, así que te regalo esta canción (es lo menos que puedo hacer): http://www.goear.com/listen/ae6a296/mojandolo-todo-luis-eduardo-aute
Y nada más, que me suena raruno dar las gracias a alguien que no conoces por haber leído lo que ha escrito, pero he de decirte que ha sido un verdadero placer leerte.
¡Hasta otra!
 
(Epílogo)
Con lo que me ha costado tratar de dejar un mensaje sin dejar huella, me parece que la deuda está ya saldada...
 
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